Libertad
Alcántara ha encontrado en la pintura un medio para explorar sus
pensamientos, memorias y miedos interiores a través de un ejercicio
introspectivo. Las imágenes creadas a partir de estas búsquedas
comúnmente incorporan elementos visuales que se han vuelto recurrentes
en la obra de la pintora. No refiriéndose a personas particulares, los
retratos que suelen encontrarse en estas obras buscan indagar en las
emociones interiores de los personajes anónimos representados. De la
misma manera, el dibujo de estructuras óseas y fachadas arquitectónicas
alude a los cimientos físicos como a las vivencias edificantes del
carácter propio. La obra de Alcántara ya desde sus inicios se interesaba
por la idea de lo velado al trabajar sus lienzos por medio de
diferentes capas, lo cual va creando una jerarquía de elementos donde
algunos quedan visibles en primer plano mientras
otros esbozos anteriores se difuminan como memorias distantes detrás de
tachaduras, rayones y mensajes indescifrables de diarios íntimos. Lo que
comenzó como una búsqueda pictórica en series anteriores ahora se
convierte en una exploración del medio mismo de la pintura.
Re-interviniendo los mismos
cuadros de series pasadas o conservando la organización compositiva y gama
cromática mayormente tenue que caracteriza la obra de la pintora, los lienzos
arrugados y en partes recortados que se presentan en esta serie funcionan
como una metáfora de una identidad en construcción en la que perduran
determinados elementos de un pasado formativo mientras otros son extirpados o
se despliegan para revelar el armazón que soporta su superficie.
Fabiola Talavera